El agua, símbolo de vida en nuestro planeta y recurso único e incomparable por su estado (líquido) en comparación con nuestros vecinos en el sistema solar; sopa mineral donde la vida surgió, evoluciono y la conocemos tal y como lo es en nuestros días.

“El agua es la fuerza motriz de toda la naturaleza.” Leonardo da Vinci.

Dicho lo anterior daremos un pequeño paseo por 2 de las muchas características que posee el agua, encontrándonos con fenómenos físicos y químicos que solo esta maravillosa sustancia posee.

Desde temprana edad el agua es signo de juego, diversión y limpieza; piscinas, albercas, estanques, ríos quebradas, lagos, lagunas, riachuelos; son utilizados para dichas actividades. Pero sin lugar a duda, la diversión y el refrescarse es lo más agradable que se puede hacer. Todos tenemos recuerdos de nuestras primeras lecciones de natación, recordemos algo muy particular, los clavados, ¿cuantas veces salimos con las panzas rojas por no saber la manera correcta de ingresar al agua?

Una de muchas características que posee el agua es la cohesión, que deriva a su vez en otro fenómeno como lo es la tensión superficial.

· Cohesión: Es la atracción entre moléculas que mantiene unidas las partículas de una sustancia. En el agua la fuerza de cohesión es elevada por causa de los puentes de hidrogeno que mantienen las moléculas de agua fuertemente unidas, formando una estructura compacta que la convierte en un líquido casi incompresible. Al no poder comprimirse puede funcionar en algunos animales como un esqueleto hidrostático, como ocurre en algunos gusanos perforadores capaces de agujerear la roca mediante la presión generada por sus líquidos internos.

· Tensión superficial: Las fuerzas cohesivas entre las moléculas de un líquido, son las responsables del fenómeno conocido como tensión superficial. Las moléculas de la superficie no tienen otras iguales sobre todos sus lados, y por lo tanto se cohesionan más fuertemente, con aquellas asociadas directamente en la superficie. Esto forma una película de superficie, que hace más difícil mover un objeto a través de la superficie, que cuando está completamente sumergido.

En conclusión, cuando te clavas mal en el agua, la tensión superficial es la causante de tantas barrigas rojas y golpes escandalosos; lo que nos lleva a pensar que a mayor altura más precisos deben ser los clavados para romper la tensión superficial y así evitar hacer daño a nuestro cuerpo.

“Si hay magia en este planeta, está contenida en el agua.” Loran Eisely.